La doctora rural Isabel Muñoz

La doctora rural Isabel Muñoz, de 59 años, murió sola en su casa de Salamanca.

Según su hermano Jesús, en cuanto sintió los síntomas del coronavirus, se encerró para no contagiar a nadie.

Muñoz, que ejercía la atención primaria en La Fuente de San Esteban, un municipio de unos 1.200 habitantes a 60 kilómetros de la capital, iba contándole a sus familiares la evolución de la enfermedad.

La fiebre le había ido bajando y subiendo, pero 24 horas antes de morir, según recuerda Jesús, “estaba animada” y se sentía mejor. Al día siguiente no cogió el teléfono y sus familiares llamaron a la policía, que la encontraron en el suelo de la cocina: “Se habría levantado a por agua, y le vino la muerte”.

Manuel Rufino García, alcalde de La Fuente de San Esteban, coincide con el hermano en que Isabel, que desde pequeña quiso ser médico, “estaría contenta por morir en el ejercicio de su deber, en acto de servicio”. La única queja que sus familiares expresan es que no se le hiciera la prueba del coronavirus. “No quería ir al hospital y contagiar a sus compañeros”, explica su hermano, que espera que esta muerte sirva al menos para que los sanitarios no tengan que enfrentarse a la pandemia cubiertos con bolsas de basura y gafas de buceo.

 

Fuente: El País

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